Christopher Tolkien, 1924-2020

Se nos fue Christopher Tolkien.

CANAL TOLKIEN

Aparte de ser la principal autoridad mundial en la obra de J.R.R. Tolkien, ha sido un editor enormemente tenaz, perspicaz y solvente que realizó una obra titánica durante más de cuarenta años—quizá única en la historia de la literatura— para dar a conocer los tesoros desconocidos de su padre. Tras el fallecimiento de J.R.R. Tolkien en 1973, Christopher Tolkien dejó su trabajo en la Universidad de Oxford para dedicarse, cuerpo y alma, a poner orden en la enorme cantidad de manuscritos que el famoso autor de El Señor de los Anillos había dejado inéditos. Eran en su mayoría joyas sin pulir, y desde la publicación de El Silmarillion en 1977 hasta su última obra editada, La caída de Gondolin, publicada en 2018, no cesó en su empeño de llevar las maravillosas historias de su padre a los lectores, de una manera accesible pero a la vez rigurosa.

No cabe duda de que ChristopherTolkien era la persona idónea para editar el legado de su padre. En primerlugar, fue uno de los primeros receptores de los cuentos de hadas que Tolkiencontaba a sus hijos en las décadas de 1920 y 1930, entre otros El hobbit.Desde una tierna edad ayudó a su padre a buscar erratas en sus manuscritos, y mástarde editó y mejoró los mapas para El Señor de los Anillos. Sinembargo, Christopher Tolkien no solo estaba presente en el entorno familiar delescritor; también vivió de manera directa el ambiente intelectual íntimo en quese gestó El Señor de los Anillos, el opus magnum de Tolkienpuesto que era miembro activo de los Inklings, el grupo de escritores yacadémicos que se reunían semanalmente en el pub The Eagle and Child deOxford para leer en voz alta los relatos, poemas y novelas que estabanescribiendo. En el ámbito profesional, fue profesor de inglés en la Universidadde Oxford y tenía un conocimiento profundo de las obras literarias medievales delNorte y Noroeste de Europa que sirvieron de inspiración a su padre. Nadie conocíamejor a J.R.R. Tolkien que Christopher — como padre, como erudito de la lenguay literatura inglesa, como escritor y como persona. Lo conocía tan bien queincluso sabía interpretar su (a menudo) enrevesada letra; una cualidad queresultó ser imprescindible para la labor que llevó a cabo durante tanto tiempo,y con tanto rigor y elegancia. Por todo ello, Tolkien padre no pudo haberencontrado mejor albacea literario que su propio hijo.

La aportación de ChristopherTolkien como editor de los escritos póstumos de su padre es inestimable, unauténtico tour de force. Publicó untotal de 24 ediciones de textos de su padre, con introducciones, ensayos y notasexplicativas; entre ellas los doce volúmenes de La historia de la TierraMedia en los que desentrañó la intrincada evolución del legendariumdesde sus titubeantes inicios en 1916-17 hasta los últimos escritos, producidospoco antes de la muerte del autor. Estas meticulosas ediciones comparativas,que incluyen poesía, prosa, anotaciones, dibujos y mapas, arrojaron una nuevaluz sobre la mente creativa del ya famoso autor, y ofrecieron una multitud depistas sobre sus motivaciones como escritor y creador de mitos literarios.Christopher Tolkien también fue capaz de hacer algo que su padre nuncaconsiguió, en la medida en que recopiló y dio cohesión al material relativo a El Silmarillion, cumpliendo así con elsueño de su progenitor. También publicó los imprescindibles Cuentosinconclusos de Númenor y la Tierra Media, y nuevas ediciones de lo queTolkien padre consideraba los tres “grandes relatos” de la Primera Edad — Beren y Lúthien, La caída de Gondolin y Loshijos de Húrin — así como las versiones de su padre de varias obrasmedievales del Norte de Europa, tales como La leyenda de Sigurd y Gudrún,La caída de Arturo y Beowulf.

Con el fallecimiento deChristopher Tolkien, los que nos dedicamos a estudiar y a traducir la obra de J.R.R.Tolkien nos hemos quedado huérfanos del mayor especialista de nuestro campo,pero no somos los únicos — millones de lectores en todo el mundo tienen unaenorme deuda con él. Sin Christopher Tolkien no habríamos conocido las épicasaventuras de Tuor y Túrin Turambar, la emocionante historia de amor de Beren yLúthien, o las siniestras maquinaciones de Sauron en La caída de Númenor.No habríamos podido contemplar a las maravillas de Menegroth, ni habríamosencontrado nunca el camino a Gondolin. Si no fuera por él, no habríamos podidosentir la furia del impetuoso y brillante Fëanor, ni habríamos podido admirar alos regios Thingol y Melian. No habríamos visto cómo Eärendel encendió unanueva luz en el cielo.

Sin Christopher Tolkien, la Tierra Media habría sido mucho más pobre. Y nosotros también.

Artículo homenaje de Martin Simonson, traductor de la obra de Tolkien al español.

Copyright de la imagen: Harper Collins UK
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