Once and future

En su ya habitual empeño por publicar en nuestro idioma lo más destacado del mundo del cómic proveniente de cualquier rincón del globo, Planeta Cómic presenta ONCE AND FUTURE: El rey ya no está muerto, primer volumen de una espectacular nueva serie de la editorial norteamericana Boom Studios que nos presenta una original aproximación a los mitos artúricos.

Ese once and future del título hace referencia a la inscripción "Aquí yace Arturo, rey una vez, y rey que será" que, presuntamente, aparecía en su lápida en las obras escritas sobre la vida y obra del monarca y que, desde hace mucho, genera toda clase de teorías sobre un posible regreso mesiánico del rey para salvar a su patria en su momento de mayor necesidad. Una referencia clara, y una de las posibles fuentes de inspiración de este cómic, podemos encontrarla en The Once and Future King, obra publicada en 1958 por T. H. White, autor inglés nacido en la India durante la ocupación británica. Ese libro estaba basado en Le Morte d'Arthur, obra publicada en 1485 por Sir Thomas Mallory, que a su vez era una reinterpretación de diferentes obras inglesas y francesas dedicadas al mismo tema y que habían aparecido durante los tres siglos anteriores. Como queda claro, esta no es, ni por asomo, la primera aproximación a los mitos artúricos. ¿Qué tiene de especial esta historia para parecernos tan atractiva? ¿Qué pasos ha podido seguir nuestra imaginación colectiva para que un oscuro líder guerrero britano que demostró cierto valor al enfrentarse a los invasores sajones se transformara en el Rey Arturo del mítico reino de Camelot, legendario gobernante que regresará de la muerte para volver a liderar a su pueblo, caudillo de los inigualables caballeros de la reverenciada Mesa Redonda, poseedor de una inmortal espada mágica solo al alcance de los elegidos que le entrega una hechicera de cuento de hadas y que no ha dejado de aparecer en toda clase de adaptaciones desde hace la friolera de 900 años?

 Nueve siglos de todo tipo de representaciones artísticas son difíciles de racionalizar, muchas disciplinas del pensamiento lo han intentado: la filosofía, la antropología, la historia de las religiones… y no han logrado una respuesta definitiva. El mito fue abriéndose paso en nuestra conciencia, se hizo más y más atractivo, se mezcló irremediablemente con el personaje real y terminó por fagocitarlo. La realidad quedó relegada al olvido y el mito perduró. Este no es más que otro ejemplo de algo que no tiene discusión posible, las leyendas siempre tienen las de ganar.

 ¿Leyendas? En el cómic que nos ocupa puede que no esté todo tan claro. Un día que Duncan McGuire, nuestro protagonista, creía que iba a ser como todos los anteriores, su único pariente vivo, una venerable y jubilada ancianita, le introduce no muy amablemente en el negocio familiar. Resulta que todas esas leyendas y supercherías que siempre había creído que eran ilusorios cuentos para niños, son historias y seres reales, muy reales, y que a partir de aquel momento su trabajo será localizarlos y darles caza. Trabajo que la anciana había realizado toda su vida sin que él llegara a sospechar absolutamente nada. No creo que sea fácil de imaginar lo que pasa por la cabeza de Duncan cuando todos los mitos artúricos empiezan a aparecer delante de sus ojos: la espada mágica, el rey eterno, la bruja de cuento de hadas, los galantes caballeros, el cáliz sagrado, las bestias imposibles… Duncan parece ir asimilando la alocada normalidad en la que se ha convertido su vida cuando, y para empeorar aún más las cosas, la historia supuestamente sencilla de su linaje familiar empieza a complicarse de manera… legendaria.

Legendario será a partir de ahora el equipo creativo de primera línea responsable de ollegar este exitazo en ciernes. En los guiones tenemos a un curtido veterano de las letras como el británico Kieron Gillen, conocido por su trabajo en Star Wars, Thor y X-Men para Marvel Comics y por las series de creación propia para Image, The Wicked + the Divine y Phonogram. Y en los dibujos a un relativo recién llegado como el costarricense Dan Mora, ilustrador en series como Buffy, the Vampire Slayer y Klaus.

Nacho Bentz 

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